Facultad de Medicina

💀 El Mal Menor: Cuando el Conocimiento Absoluto Forja al Doctor Homicida

A Coruña, 22 de noviembre de 2025 El Dr. Elías Vandelay no era un médico cualquiera; era un erudito. Desde sus años de residencia, la medicina fue su obsesión, su templo, su única amante. Devoró cada tratado, memorizó cada enzima, y dominó cada técnica quirúrgica con una precisión helada. Sus colegas lo admiraban, sus profesores lo elevaban a la categoría de genio, y sus primeros pacientes se beneficiaban de un diagnóstico infalible y un tratamiento tan certero que parecía magia.

Elías se convirtió en un buen doctor en el sentido más puro del término. Curaba. Salvaba vidas. Pero en lo profundo de ese pozo de conocimiento, una sombra comenzó a crecer.

La Semilla de la Corrupción

El estudio exhaustivo de la enfermedad no solo le reveló cómo curar, sino, inevitablemente, cómo dañar.

Al principio, era solo una curiosidad académica. Mientras preparaba una clase magistral sobre toxicología, se preguntó: ¿Cuál es la dosis letal que imita perfectamente un fallo orgánico natural? Al planear una cirugía compleja, no solo veía el camino hacia la curación, sino también el ángulo exacto para un «accidente» fatal e indetectable. Su mente, una máquina lógica y desapasionada, comenzó a catalogar estos métodos como si fueran herramientas, tan neutrales como el escalpelo o el estetoscopio.

El Dr. Vandelay ya no solo sabía ser un buen doctor; sabía ser el doctor perfecto para el mal.

La Transformación: De Salvador a Artista Oculto

El punto de inflexión llegó con una paciente anciana, terminal y con un dolor agónico que ninguna morfina podía calmar del todo. Para Elías, prolongar su vida era un ejercicio de crueldad inútil. En un acto que él racionalizó como compasión extrema y alivio, aplicó su conocimiento.

Utilizó un agente que, si bien era un componente común en ciertos tratamientos, cuando se administraba en un momento específico del ciclo biológico y en una concentración ligeramente alterada, causaba una arritmia fatal que simulaba ser el colapso final natural de su debilitado corazón. No hubo autopsia que pudiera detectarlo como algo más que un «fallo del sistema».

El Dr. Elías Vandelay se había convertido en un mal doctor, pero uno magistralmente envuelto en el manto de la excelencia.

  • Los «Errores» Indetectables: Empezó a elegir a sus víctimas con una lógica retorcida: pacientes terminales que sufrían innecesariamente, aquellos con vidas miserables y sin red de apoyo, o incluso, a veces, aquellos cuyo simple comportamiento le resultaba irritante.
  • La Pista Falsa: Siempre dejaba una «pista» para justificar el deceso: una condición preexistente que se agravó, una reacción medicamentosa imprevisible (que él, en realidad, había previsto y provocado), o un pequeño error de procedimiento que cualquier otro médico podría haber cometido, pero que él ejecutaba con la intención homicida.

El Desenlace Fatal

El conocimiento que una vez le dio el poder de sanar, ahora le otorgaba la impunidad para matar. Elías se movía por los pasillos del hospital con la confianza tranquila de un hombre que controlaba no solo la vida de sus pacientes, sino también el momento exacto de su fin. Los informes de defunción que firmaba eran obras de arte clínico: precisos, detallados y, en última instancia, una mentira impecable.

El Dr. Elías Vandelay nunca fue atrapado por la ley. Su expediente médico era impecable, sus diagnósticos incuestionables. Pero cada día, al ponerse la bata, sabía la verdad: su inigualable excelencia como médico lo había llevado a ser el asesino más eficiente y menos detectable de la profesión.

Acabó por ser el mejor doctor para aquellos que querían vivir, y el peor, y el último, para aquellos que debían morir según su retorcido criterio. El conocimiento no siempre es poder para el bien; en manos de una moral fracturada, es la herramienta definitiva para la destrucción.

Peligro duna en Riazor

⚠️ ¡Alerta en la Playa! Peligro de Baño por Duna Artificial 🏖️

Se advierte a los bañistas y visitantes de Riazor sobre una situación de riesgo generada por la reciente construcción de una duna artificial o el traslado masivo de arena por maquinaria pesada.

Recientemente, hemos observado la intervención de máquinas y personal en Riazorcon el objetivo aparente de crear una barrera o duna, presumiblemente como medida de defensa contra el avance o la fuerza del mar. Si bien la intención puede ser proteger la costa, esta intervención ha tenido un impacto directo y negativo en las condiciones de baño de la playa, convirtiendo esa zona en un área potencialmente peligrosa.


Motivos de la Advertencia y Peligro 🛑

La modificación del perfil natural de la playa y la creación de esta estructura artificial presentan serios problemas de seguridad:

  • Dificultad para el Acceso y el Baño: La duna o la acumulación de arena ha alterado la pendiente natural de la orilla. Esto puede resultar en un acceso al agua mucho más empinado y abrupto, dificultando la entrada y salida segura del mar, especialmente para niños, personas mayores o con movilidad reducida.
  • Corrientes y Resacas Alteradas: Las grandes masas de arena movidas por la maquinaria pueden modificar drásticamente el fondo marino cercano a la orilla. Esta alteración puede provocar cambios inesperados en las corrientes y resacas, creando succiones o movimientos de agua peligrosos que un bañista podría no anticipar.
  • Riesgo de Desplomes Submarinos: La arena recién depositada o amontonada de forma artificial puede no estar compactada adecuadamente. El oleaje y la acción del mar pueden provocar desplomes repentinos de arena bajo el agua, creando «pozos» o desniveles inesperados que representan un gran riesgo de tropiezo o inmersión súbita.
  • Material No Consolidado: La arena utilizada para la duna podría no ser la misma que la arena natural de la playa, pudiendo contener restos o elementos que afecten la estabilidad del fondo.

Llamamiento a la Precaución 📢

Instamos a todos los visitantes a ejercer la máxima precaución al acercarse a esta zona:

  • Evite Bañarse en la Zona Afectada: Por su seguridad, es recomendable evitar por completo el baño en el tramo de playa donde se ha realizado la duna o el movimiento de tierras.
  • Respete Señalizaciones: Si existen banderas de advertencia o carteles informativos sobre el peligro, respételos estrictamente.
  • Busque Alternativas Seguras: Diríjase a otras áreas de la playa donde las condiciones de la orilla y el fondo marino sean naturales y seguras.
  • Supervisión Constante: Si decide permanecer cerca, extreme la vigilancia sobre niños y mascotas.

La defensa costera debe ir de la mano con la seguridad de los usuarios. Mientras las autoridades evalúan el impacto de esta medida, la prioridad es garantizar que ningún bañista sufra un accidente debido a estos cambios artificiales.

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