📰 El Privilegio de la Salud: Crónica de la Sociedad Saneada
💀 Cuando la Cordura se Convierte en Deuda
A Coruña 30 de noviembre de 2025 En la distopía de Aethel, la salud dejó de ser un derecho y se consolidó como la mercancía más cara del mercado. La sociedad, tras una serie de reformas radicales y la total desmantelación del sistema público, se había rendido por completo a la égida de la corporación «Vita-Max», la cual controlaba cada aspecto del bienestar físico y mental de sus ciudadanos.
El mayor terror de un habitante de Aethel no era la enfermedad, sino el diagnóstico: la Certificación de Estado Saneado (CES).
El Precio de la Normalidad
Cada ciudadano, sin excepción, estaba obligado a someterse a la evaluación anual de Vita-Max. Este no era un chequeo médico al uso, sino un examen de solvencia moral y biológica. Si el sofisticado escáner y los algoritmos arrojaban el resultado de «Saneado» (es decir, perfectamente sano y funcional), el ciudadano se enfrentaba al verdadero escollo: la tarifa de certificación.
💰 Nota Crítica: El coste de la CES era astronómico. Estaba diseñado para ser inalcanzable para la inmensa mayoría de la población trabajadora, obligándolos a contraer deudas de por vida solo para pagar por el privilegio de ser declarados normales. La excusa oficial era que este alto precio financiaba la supuesta «investigación de vanguardia» y la «preservación del orden biológico».
Si pagabas, obtenías tu CES, mantenías tu empleo, tus derechos y tu estatus social.
La Condena del «No-Pago»: El Protocolo 734
El verdadero horror se manifestaba cuando el ciudadano no podía o se negaba a pagar la suma exigida. Independientemente de que los escáneres iniciales confirmaran una salud perfecta, la incapacidad de pagar la cuota de sano se interpretaba como un «Déficit de Responsabilidad Biológica».
Al instante, el individuo era catalogado como «Infestado» o «Riesgo Social Vivo». Su antigua vida desaparecía.
Se les inscribía en el Protocolo 734, una política de «tratamiento» supuestamente destinada a «reencauzar» la mente disfuncional que no valoraba su propia salud al nivel financiero requerido.
El tratamiento era una pesadilla psicológica:
- Aislamiento Programado: Pérdida inmediata de empleo y derechos de reunión.
- Terapia de Conciencia de Valor: Sesiones diarias obligatorias donde se les obligaba a observar la vida «saneada» que habían perdido.
- El Castigo Físico como Disciplina: La parte más oscura del Protocolo 734 era la exigencia de autolesión ritualizada. Bajo el pretexto de «recordarle al cuerpo el valor de la integridad y el coste de la negligencia», los «Infestados» debían administrarse pequeñas, pero constantes, heridas supervisadas. Un pinchazo, un corte superficial diario. Era un pago físico por un defecto moral y económico.
El objetivo era doble: generar sumisión extrema y crear una justificación tangible y visible de su estatus de enfermo, confirmando la profecía de Vita-Max. Si eres Infestado, debes comportarte y parecer Infestado.
⛓️ El Círculo Vicioso de Aethel
La sociedad de Aethel se sostenía sobre este pilar de miedo financiero. Los que pagaban miraban con repulsión y desconfianza a los Infestados, convencidos de que su autolesión era la prueba de su verdadera enfermedad mental, no el resultado de una extorsión económica.
Vita-Max no solo vendía salud, sino que vendía la narrativa de la enfermedad. Creó un sistema donde no pagar el diagnóstico de sano te convertía, por decreto, en el enfermo. Y la única cura para esa «enfermedad» impuesta era, irónicamente, la autodestrucción controlada, un espectáculo macabro que servía de advertencia para todos: en Aethel, ser sano era un lujo; ser pobre, una patología.
